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viernes, 6 de abril de 2012

Las siete palabras de Cristo Crucificado hoy

«Cuando haya sido elevado, atraeré a todos hacia mí» (Jn 12, 32). Hoy nos encontramos a los pies de Cristo en la cruz, a los pies de un moribundo. Y estamos aquí para acompañarle, para demostrarle nuestro amor profundo. Pero también para escucharle.

Suelen decir que las últimas palabras de una persona son sagradas, pues nos marcan con fuego el último recuerdo de la persona amada. Pero el agonizante que acompañamos no es uno más: es el Hijo de Dios. Y su muerte no es una más: a través de ella está redimiendo a la Humanidad. Estamos asistiendo, sin lugar a dudas, a la muerte más impresionante que el Universo podrá jamás presenciar. 

Y aún así alguno levanta una objeción: en realidad estamos ante uno mero cuadro. Cristo está dibujado ahí y, sí, sentimos tristeza y amargura… pero de un hecho pasado, algo que yo no viví en primera persona. Por eso no me impresiona tanto. 

San Pablo dice en la carta a los romanos: «nosotros, siendo muchos, no formamos más que un solo cuerpo en Cristo, siendo cada uno por su parte los unos miembros de los otros» (Rom 12, 5). Y este cuerpo está, hoy también, crucificado… y nos habla sus siete palabras. ¡Escuchémosle!

viernes, 16 de diciembre de 2011

Corazones de aeropuerto

Aeropuerto de Fiumicino, en Roma: 9:00 p.m. Me encontraba esperando desde hace treinta minutos la llegada de una persona y la pantalla de vuelos me anunciaba, burlona, un retraso de otra hora más.

Resignado, decidí pasear mis ojos entre el resto de mis compañeros de espera. Ahí tenía a ese buen anciano, que la llegada de uno de sus hijos y su familia para la próxima navidad parece que alumbrará un poco la noche. Más adelante, estaba la joven enamorada que miraba anhelante la llegada de su príncipe azul. A mi izquierda, algo cansados, un grupo señores sostenían entre sus manos unos letreros pertenecientes a “Mr. Williamson” a “Mrs. Miles” o a “Sorenberg Group & Co”. Detrás de ellos, tres niños jugaban a perseguirse bajo la atenta mirada de su madre, mientras, de vez en cuando, echaba una ojeada a la puerta de salida por si llegase a salir su marido. Y de la puerta entró corriendo una pareja, pensando haber llegado tarde, para resoplar después, decepcionados, ante la pícara pantalla anunciadora de los vuelos. ¡Cuánta variedad de personajes puede reunir una sala de aeropuerto!

jueves, 3 de noviembre de 2011

P. Miguel Cavallé, LC: un catalán entre Italia y la India

Una mirada penetrante de ojos claros. Un hablar cerrado, que arrastra las eses con esa cadencia del español de Cataluña que te conquista. Un cuerpo que empieza a delatar los kilómetros recorridos en su labor. Pero, sobre todo, una pasión por transmitir y predicar a como dé lugar. Estoy delante del P. Miguel Cavallé Puig, de la congregación de los Legionarios de Cristo. Nacido en Barcelona (España), se ordenó sacerdote en el año 2000. Desde entonces, el P. Miguel lleva todo su ministerio trabajando en el sur de Italia, en donde divide su tiempo en la atención a grupos de jóvenes y adultos con la presidencia de la Fundación Villagio dei Ragazzi, dedicada a la educación de niños con escasos recursos de la zona de la Campania.

Inquieto por naturaleza, el P. Miguel quiso ofrecer a sus jóvenes la oportunidad de salir del ambiente a veces fácil y cómodo de nuestro Occidente para que descubriesen en primera persona lo bello que es entregarse a los demás. Para ello, se trasladó a uno de los lugares más inquietantes e hipnóticos de nuestro planeta: Calcuta. En concreto, a colaborar en la hermosa y dura labor que llevan a cabo las hermanas y hermanos misioneros de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta. El resultado fue excepcional en todos los sentidos.