sábado, 10 de noviembre de 2012

El cura pide perdón y ofrece reparación

Por fin, después de casi un mes sin publicar nada, puedo detenerme, aunque sean diez minutos, para redactar unas líneas. Llevo mucho tiempo sin pasarme por este espacio y ya me da remordimiento de conciencia el no compartirles todas las bellísimas historias y experiencias que la vida me ha regalado en este tiempo.

En el tintero están esperando y quieren empujar la puerta para salir al exterior varios personajes: un musulmán convertido al catolicismo; una joven que sacó adelante a su novio después de un terrible accidente; un matrimonio de escasos recursos económicos que da de comer a casi un pueblo entero; una joven que, después de sufrir una violación y de caer en la bulimia, encuentra la redención en su fe... y la lista sigue.
 
Todos estos personajes me insisten, día con día, que desean ser conocidos; que están anhelando dar un poco de esperanza a un mundo hundido en una profunda crisis espiritual, económica y moral. Pero, por favor, no les echen en cara nada a ellos: la culpa es toda mía. Por eso quisiera pedirles disculpas... Mea culpa!
 
¡Listo! He hecho mi confesión. ¿Mi reparación? Pues quisiera ofrecerles un pequeño regalo. Mañana, domingo, voy a ofrecer mi misa por cada uno de mis lectores, por sus familias, por sus necesidades. Y espero que, a partir de la próxima semana, pueda dar vida a alguna de estas emocionantes historias. Como la de muchos de ustedes. Historias humanas con tinta divina. Historias que escribimos todos los días con amor.
 

 
Un abrazo a todos con una especial bendición.

2 comentarios:

  1. Hermoso regalo Padre!!!... Muchas gracias!!... Un gran abrazo desde Paraguay!!!

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  2. Solo se va a reivindicar, cuando nos comparta esas historias padre!!!! Muchas gracias

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