martes, 16 de octubre de 2012

Lari Churman, la suegra que todo el mundo soñaría tener


Empezar un artículo alabando a una suegra es siempre un riesgo. O puede ser el título de un mal chiste. Pero el caso de Lari Churman se sale de lo común… o a lo mejor quiere demostrarnos que las suegras no son, en realidad, como los dichos populares las pintan.  

Para conocer a Lari, tenemos primero que abrir la ventana al alma de su nuera Sarah. Esta joven madre de treinta años nació sorda. Sus padres se dieron cuenta de ello cuando tenía 18 meses de nacida y desde los dos años tuvo que llevar ayudas auditivas. Desafortunadamente, éstas no funcionaron del todo, por lo que se acostumbró a leer los labios para comunicarse, práctica que aprendió en un colegio para sordos.
 
En su juventud, conoció al joven Sloan Churman. Se enamoraron y, con mucha ilusión, unieron sus vidas. En el curso 2006-2007, ambos decidieron hacerse misioneros en China –son de religión protestante– para compartir su fe. Ahí, debido a un golpe en la cabeza, Sarah perdió lo poco que le quedaba de su capacidad auditiva. Se enfureció con Dios. Pero un día, su suegro le llamó y le mandó este mensaje: «Recuerda Hebreos 10, 23: “Fiel ES el autor de la Promesa”». Una frase que le acompañó en todos los momentos de su vida desde entonces.



 De regreso en Estados Unidos, en mayo del 2008, su esposo Sloan escuchó por la radio la noticia sobre un implante para oídos llamado “Esteem Hearing Implant”. Al llegar a casa, investigó con Sarah y se dio cuenta que era un tratamiento del centro Envoy Medical, pero que costaba 30,000 dólares. A Sarah se le vino el alma a los pies. Pero su esposo no se dio por vencido. Así lo cuenta Sarah en su blog:
 
«Simplemente no me cabía en la cabeza la posibilidad de que pudiéramos pagar los 30,000 dólares. Apenas podíamos pagar la comida. Pero Sloan rápidamente calló mi autocompasión e inflexiblemente me dijo que no me preocupase. Esto TENÍA que suceder: “Venderé un riñón, venderé la casa –ésa en la que él había trabajado muy duro para restaurarla y construirla tras nuestra vuelta de China– me iré al ejército, haré lo que sea para que esto suceda”. Él parecía muy seguro de sí mismo, pero yo aún estaba desanimada».
 
Sarah y Sloan en una entrevista
En este estado de ánimo, llamó a Envoy para interesarse para ver si tenían un sistema de pago a plazos. Su desilusión fue aún mayor al descubrir que los 30,000 dólares eran, en realidad, por CADA oído. Eso significaba que ella necesitaría ahora el doble. Temblando por la desilusión, no pudo terminar la llamada y colgó el teléfono.
 
«Fueron los peores días de depresión de mi vida –comenta Sarah–. Y no es que yo sea una persona que sienta lástima por sí misma. En realidad, solía ser la que siempre animaba».
 
Y es aquí cuando Lari entra en acción. Viuda desde hacía poco tiempo, sólo vivía para su hijo, su nuera y sus nietos. Dedicada a la oración, descubrió en la intimidad con Dios que le pedía hacer algo al respecto de la situación de Sarah: «Chicos, quiero ayudarles. Quisiera dejarles el dinero de mi IRA para la operación. Creo que Dios me está pidiendo esto».
 
Para entender un poco más la repercusión de este acto de Lari, baste decir que el IRA es un dinero que se destina para la pensión de las personas ancianas, una suma que van administrando poco a poco. Al dejarles todo ese efectivo, Lari se quedaba sin nada de dinero para ella.
 
Un implante como éste
fue el que recibió Sarah
Después de un momento de lágrimas y abrazos de gratitud entre todos, Sarah llamó rápidamente a Envoy, solicitando la cita más próxima posible para la operación. La fecha indicada: el 4 de mayo. El lugar: un centro a tres horas y media de su casa.
 
La cirugía, en realidad, se convirtió en un martirio: duró más tiempo de lo normal, pasó varias semanas en el hospital, y no podían activar el aparato hasta ocho semanas después. ¡Ocho semanas más de nerviosísima espera!
 
Por fin, llegó el día. Y Lari entró de nuevo en escena al decirle al matrimonio que ella se quedaba con los niños en casa para que el viaje fuera más sencillo para los dos. «Eso sí –le pidió a su hijo– aquí está mi cámara». Una acción que resultó providencial…
 
¿Cómo explicar la sensación de oír por primera vez? Sarah lo intentó así en su blog:  
 
«La enfermera especialista puso un control remoto en mi cráneo y luego activó unas cosas en la computadora. […] En el momento en que dio al botón en el teclado, me di cuenta de que estaba encendido. Es realmente duro poder explicarlo, pero la mejor forma que encuentro es decir que sonaba muy claro y muy silencioso a la vez. Con una ayuda auditiva, tú siempre recibes sonidos borrosos. Pero cuando ella me dijo que bajara el remoto, la escuché claramente. También  escuché el sonido del remoto siendo bajado con el contador y empecé a llorar por todas estas nuevas experiencias. Y dije “No quiero oírme llorar”, lo que me llevó a reír al oírme hablar y a llorar aún más. ¡Era tan increíblemente abrumador!».
 
Gracias a Dios, Sloan decidió grabar todo esto en la cámara, pues providencialmente odia tomar fotos. Fruto de esa grabación es este video:
 

 

Continúa Sarah: «Cuando Sloan dejó de grabar, Melinda, la técnico, le pidió que me preguntara algo. Él se cubrió la boca para que no pudiera leer sus labios y dijo: “¿Quieres un sándwich de pepino?”. Después de doce años de conocernos y diez años de matrimonio, era la primera vez que le oía sin leer los labios o mirarle… ¿y me sale con una frase así? En realidad, no me importó. Para mis oídos fue la cosa más dulce que jamás me ha dicho».
 
De regreso a casa, Sarah quiso llamar, la primera, a su ángel de la guarda, su suegra Lari: «Desde el momento en que ella tomó el teléfono, pude oír a mis niñas en el fondo. Los ojos empezaron a llenárseme de lágrimas enseguida, pero cuando se pusieron al teléfono y me dijeron que me amaban, ya no pude contenerme. ¡Sus voces eran lo más hermoso del mundo! La mayor, Olivia, tenía casi cuatro años y sonaba ya muy articulada y crecida. Elise, la pequeña, con 22 meses, tenía una especie de acento en su voz. Tuve que pasar el teléfono a Sloan, porque no podía ni siquiera hablar».
 
Se podría poner aquí un punto final al artículo. ¡Final feliz! Pero no, aún quedaba más. Dios se tenía guardado un as debajo de la manga.
 
Al llegar a casa, Sarah quiso compartir el video en su página de Facebook, para agradecer a todos los que le habían acompañado y rezado por ella. Preguntando la manera más sencilla de hacerlo, le aconsejaron subirlo a YouTube.
 
Dos días después, ya tenía más de 200,000 vistas. A los tres días recibió una llamada de Today Show en Nueva York, invitándole a su programa. Y el fin de semana, el productor del programa de Ellen DeGeneres la invitó a Los Angeles. En este programa, al que asistieron Sloan y Lari también, la célebre presentadora les sorprendió con un espectacular regalo: consiguió que Envoy no sólo les regalase el otro implante para su oído, sino que le devolviera los 30,000 dólares que habían invertido en el primero. De esta manera, Lari, la heroína en la sombra de esta historia, también recibía su recompensa.
Promoción del libro que Sarah acaba de sacar
 
El broche de oro a estas líneas, lo pone la misma Sarah: «Volviendo a la confianza en Dios… Nuestra confianza ha sido probada en muchas formas a lo largo de los años. Sólo en los últimos dos años, hemos enterrado varios miembros de nuestra familia, uno de los cuales fue mi suegro. […] Además de esto, perdimos ganado, se nos han muerto muchos caballos, nos han robado cosas, varios camiones se nos han roto, tuvimos un intento de intrusión en nuestra propiedad, mi esposo no ha podido encontrar trabajo, junto con otras muchas cosas que parecerían llevarnos por el camino equivocado. Esto ha golpeado mucho a mi suegra, así como a Sloan y a mí. Fue en este período cuando escuché a alguien en la Iglesia decir: “Si Dios te llevó ahí, Dios te sacará de ahí”. Y sí, déjenme que se los diga: ¡es verdad! Pero Él no promete que será fácil. Dios te dará a veces más de lo que tú puedas soportar, pero también te dará las herramientas para que puedas sobrellevarlo. Mi familia es una prueba de ello. A través de los sufrimientos de nuestras vidas, aún le damos gloria por lo bueno que nos da. Sabemos que el césped aún crece verde a través de las pruebas de nuestra vida».

 

1 comentario:

  1. ¡Qué cosa más rara! Uno oye así por un milagro no por un aparato. Además es preciso un aprendizaje muy largo con el IC, sobre todo si se es mayor y la plasticidad de su cerebro es menor. En los sordos que son jóvenes no suelen tener éxito porque ellos tiene menos paciencia y es preciso aprender con tiempo y rehabilitación a discriminar los sonidos.

    Ojala fuera tan sencillo, qué buena nueva para tanto sordos que viven en sus propios guetos. Da la impresión de que es una publicidad de implantes. En la imagen no pone la parte que comunica con le interior que se pone dentro de la cabeza.

    Saludos

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