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miércoles, 5 de junio de 2013

El perdón de Arturo Martínez-Sánchez al asesino y violador de su esposa e hija

Parecía una normal reapertura de un negocio la que muchos vecinos de la zona norte de Las Vegas contemplaban esa tarde: Arturo Martínez-Sánchez, un mexicano afincado en los Estados Unidos, abría de nuevo al público las puertas de su gimnasio. Y, sin embargo, el acto era una declaración de guerra al odio y una muestra de heroísmo épica. Porque Arturo no sólo reabría un gimnasio sino que dictaba lecciones al mundo de lo que significaba amar, perdonar y seguir viviendo.
 
Arturo Martínez-Sánchez estudió derecho en México DF, donde conoció a Yadira, su esposa. Tras migrar ilegalmente a los Estados Unidos, consiguieron establecer un hogar, trabajando «verdadera y honestamente». Llegaron los hijos. Todo parecía ir viento en popa. 

martes, 11 de diciembre de 2012

Renee Napier: optar por el perdón, incluso si es el asesino de tu hija

Renne Napier no podía no estar de acuerdo: se había hecho justicia. Porque perder una hija quema el interior del alma y el dolor exige una reparación. Por ello, y porque Eric Smallridge se había mostrado más bien defensivo durante el proceso, se alegró de la sentencia a 22 años de cárcel para el que, tras manejar al doble del límite de velocidad y borracho, había atropellado a su hija Megan junto a su compañera Lisa Nixon. Lo dicho: se había hecho justicia.
 
No obstante, algo en el corazón de Renee le decía que no todo finalizaba ahí. Por eso decidió viajar por todo el país dando conferencias a jóvenes y adolescentes sobre el peligro de conducir bajo los efectos del alcohol. Charlas que daban sus frutos y le traían algo de satisfacción… aunque cada noche volvía a sentir en su interior ese desasosiego de que algo faltaba.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Recibió un balazo viendo la última película de Batman, pero Bonnie Kate perdonó a su agresor

Bonnie Kate Pourciau y su amiga Elizabeth, ambas de 18 años de edad, habían tenido unas vacaciones espectaculares en Seattle (Estados Unidos) y se disponían ya a regresar a casa. En su camino de regreso, se detuvieron en Aurora, Colorado. En la recepción del hotel, la señorita encargada les sugirió ir a ver la nueva película de Batman (Dark Knight Rises). No es que Bonnie fuera una fan incondicional del género, pero pensó que sería divertido. Nunca se imaginó que ese día su vida tomaría un giro inesperado y doloroso.

Tan solo quince minutos del inicio, algo extraño sucedió: una especie de misil se estrelló en la pantalla. «Al principio pensé que era alguien haciendo el tonto –recuerda Bonnie–; no sabía exactamente qué era. Pero luego un tipo empezó a disparar muchas más. La gente comenzó a gritar. Fue oscuro y cruel».

sábado, 11 de agosto de 2012

Rachel Elizabeth, la heroína desde la ventanilla de Chick-Fil-A

Ese día, Rachel Elizabeth fue a trabajar como siempre. Sabía que su cara era la ventana que su empresa tenía hacia fuera y así se lo habían dicho desde que llegó a Chick-Fil-A, la cadena multinacional de comida rápida en los Estados Unidos. Y aunque era consciente de que la jornada no sería normal, nunca se esperó lo que luego le sucedió.

Pero antes, es necesario dar un paso atrás. Días antes, el presidente de Chick-Fil-A, Dan T. Cathy, había hecho unas declaraciones algo atrevidas en una cadena de radio. Dijo lo siguiente: «estamos dando cabida al juicio de Dios sobre nuestra nación cuando decimos que sabemos mejor que Él qué constituye el matrimonio. Rezo que Dios tenga misericordia de nuestra generación, que con arrogancia presume imaginar que tenemos la audacia de redefinir qué es el matrimonio».



sábado, 5 de mayo de 2012

Margherita Coletta: «tras nueve años, sigo orando por los asesinos de mi marido»

12 de noviembre de 2003, base italiana en Nassiriyah, Irak. Un atentado suicida roba la vida a diecinueve italianos y nueve iraquíes. Se arresta a siete implicados; confiesan su crimen. Hoy, casi nueve años después, la viuda de uno de los soldados, Margherita Coletta, concede una entrevista al diario italiano Avvenire.  

«La justicia debe seguir su curso, siempre. Ahora bien, la verdadera justicia vendrá de Dios. Aquí en la tierra debería también ser así para aquellos que han cometido un delito grave: como pago por sus pecados y con la esperanza de que la sangre derramada por nuestros hijos para la paz algún día conduzca a un cambio de actitud en estas personas. Aunque probablemente nunca lo sabremos».  

No, no hay rastro de odio en las palabras de Margherita, la esposa del general de brigada de la Policía Giuseppe Coletta. De hecho, reflejan aquel pensamiento de Juan Pablo II, cuando decía que no hay justicia sin perdón y no hay paz sin justicia.

viernes, 23 de marzo de 2012

El proceso de Kim Phuc al perdón: bombas, cicatrices, incomprensiones y un abrazo

¿Qué reacción tendrías si te encontrases delante de quien ha asesinado a tu familia? Si el parámetro de nuestras acciones lo marcara lo que Hollywood u otros modelos nos facilitan, la respuesta sería obvia: «¡Denme una pistola inmediatamente, que pienso matar a este desgraciado!». Es algo comprensible, después de todo. Pero la respuesta de Kim Phuc a este dilema fue diametralmente opuesta. 

Vietnam, 8 de junio de 1972. Un consejero militar estadounidense coordina el bombardeo de la aldea en que Kim vive; las bombas contienen napalm, un combustible gelatinoso que, en palabras de Kim misma, se siente como «quemarte con gasolina por debajo de la piel». En ese entonces, ella contaba con sólo nueve años y la foto en que aparece corriendo desnuda por un sendero y llorando, con el cuerpo quemado por el napalm, se convirtió en un símbolo.  

Tras huir de aquel infierno, en donde toda su familia perdió la vida, tuvo que recorrer otro igualmente terrible: catorce meses de recuperación por las gravísimas quemaduras, con diecisiete operaciones y catorce años posteriores de terapia. 

martes, 7 de febrero de 2012

ETA asesinó a su marido, pero Maria Teresa Embid cuidó a la madre de uno de ellos durante sus últimos momentos de vida

En un patio de San Sebastián (España), dos ancianas se sientan una frente la otra. Consuegras desde hace ya algo de tiempo, disfrutan cada tarde como la primera y la última de sus vidas. Saben que el tiempo está arañándoles la vida a cachos.

Esperanza Chaos Lloret –ése es el nombre de una de ellas– lleva tiempo que ha olvidado quién es o en dónde está: el Alzheimer ha opacado el crepúsculo de su existencia. Allá, a lo lejos, algunos vagos recuerdos merodean aún por su mente…

viernes, 27 de enero de 2012

Immaculée Ilibagiza: el perdón contra el genocidio en Ruanda

1994, Ruanda. En un pueblecito del sur del país llamado Mataba, en la casa de un pastor protestante se dejaron oír unos gritos: «¿Dónde está Inmaculée? ¿Dónde está esa cucaracha?». Detrás de la pared, oculta en un minúsculo baño secreto junto a otras seis mujeres, la susodicha contenía la respiración: si las descubrían, las mataban.  

El holocausto ruandés había comenzado unos meses antes, aunque se llevaba ya preparando desde hacía más tiempo. La matanza fratricida de los hutus hacia los tutsis, las dos tribus del país, había estado anidándose en los corazones y, para colmo, el gobierno hutu alentaba a perpetrar dichos crímenes a través de su estación de radio. 

Pero antes que todo esto sucediese, la familia de Inmaculée Ilibagiza, todos tutsis, podía calificarse de afortunada. Unos padres magníficos -ambos maestros- y unos hermanos cariñosos y brillantes en sus empresas. ¡Vivían un paraíso en la tierra! Un paraíso que se vio radicalmente frustrado el 7 de abril de 1994, fecha de inicio del holocausto.  


lunes, 2 de mayo de 2011

Matando a Bin Laden

Osama Bin Laden lo ha logrado de nuevo: vuelve a ser noticia. Su muerte no ha dejado indiferente a ninguno. Todos han querido opinar: políticos, comerciantes, pensadores, periodistas. Hasta la gente del pueblo ha celebrado con banderas su paso a la eternidad. Y en medio del frenesí, la mayoría coincide en dar la enhorabuena al gobierno estadounidense.

Tal vez por ello ha causado extrañeza la reacción del P. Federico Lombardi, portavoz vaticano. Su respuesta, sencilla y clara, ha dejado atónito a más de uno: «Un cristiano no se alegra nunca por la muerte de otro ser humano».