En un patio de San Sebastián (España), dos ancianas se sientan una frente la otra. Consuegras desde hace ya algo de tiempo, disfrutan cada tarde como la primera y la última de sus vidas. Saben que el tiempo está arañándoles la vida a cachos.
Esperanza Chaos Lloret –ése es el nombre de una de ellas– lleva tiempo que ha olvidado quién es o en dónde está: el Alzheimer ha opacado el crepúsculo de su existencia. Allá, a lo lejos, algunos vagos recuerdos merodean aún por su mente…
