«Me llamo Susanna y hasta los 15 años tenía una vida “normal”. Después llegó el clásico “mazazo en la cabeza”: me diagnosticaron SLA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) y desde entonces mi vida cambió radicalmente».Con estas palabras Susanna Campus empieza su primer artículo como colaboradora del portal italiano Tempi. La introducción a su vida, contada con naturalidad en unas pocas líneas, es una invitación que lanza al corazón de sus lectores: deseos profundos de vivir.
«Soy sarda, de Sassari, y trabajaba como orfebre, a la vez que enseñaba orfebrería en el Instituto de arte de Tempio. Me sentía realizada en mi vida, tenía dos trabajos que me gustaban y –para ser justos y claros– nunca era el tipo de persona que perdía el tiempo viendo un horario. Trabajar siempre ha sido una diversión. He viajado por media Europa, encontrando todo interesante: usos y costumbres de los demás países, sus bellezas artísticas. Si me hubieseis conocido en ese momento, os habríais topado con una persona a la que le gustaba todo, que no se detenía en ningún momento y que hacía todo con un alegre frenesí».