
Permítanme, sin embargo, una observación. Porque yo debo de ser un poco especial. Por lo menos, así me lo ha comentado recientemente un amigo cuando terminamos de ver la final de Wimbledon este verano: intensísimos momentos, tras los cuales Roger Federer venció al inglés Andy Murray.
Disfruté el partido como nunca, pero saboreé mucho más las lágrimas de triunfo de Roger al final de la tensión deportiva. Ese sencillo llanto de emoción nos desnudaron la auténtica figura que realmente es.
No cabe duda: el mundo del deporte es un universo explorado muy en la superficie. En él, hombres y mujeres del mundo son puestos en la palestra de la fama para que nos doblemos ante ellos. No obstante, la mayor parte de las veces los balones, los bates y las raquetas nos ocultan el verdadero rostro de cada personalidad.

Por eso me emociona ver esos momentos en los que aparece el ser humano detrás de la máscara, detrás del velo en el que a veces les ocultamos. Ahí, los deportistas demuestran que son seres humanos como cualquier otro.
A Bobby Moore, por ejemplo, una de las grandes estrellas del fútbol inglés, se le recuerda por su caballerosidad. ¿Cómo olvidar aquella vez cuando el árbitro recibió un balonazo en la cara y cayó inconsciente? Bobby tomó el silbato y paró el juego para que entraran los médicos. Incluso la Reina de Inglaterra, al darle la Copa del Mundo en 1966, se admiró al ver a Bobby limpiándose las manos antes de saludarle y así no manchar las suyas.

Estos momentos son los que más gozo del deporte. Claro que admiro una parada de Iker Casillas, la espectacular velocidad de Ussain Bolt o los increíbles saltos en la canasta de Kobe Bryant. Pero yo daría los verdaderos premios cuando las ocasiones de la vida les hacen despojarse de la “apariencia” para mostrarnos su faceta auténtica. Momentos como éste de Meghan Vogel, por ejemplo (en inglés):
El mundo del deporte, en definitiva, también nos abre una orilla cálida y humana. ¡Caramba!, no cabe duda que sí soy un poco especial después de todo; pero estoy muy orgulloso de serlo.
¿Acaso no sabe la explotación de ellos cuando solo eran unos niños para ganar un pedazo de oro? y si no lo ganabamn, son ridiculizados y humillados. fueron humillados, sobajados y hasta torturados solo por quedar bien ante su país
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