
Su padre, Tom, dice con una sonrisa: «Mi hija siempre ha sido muy, muy autosuficiente. Es capaz de ir en bicicleta, de nadar, de abrir una lata de refresco o incluso de pintarse las uñas de los pies». Y claro, también puede vestirse y comer sola… circunstancia que ayuda mucho a su numerosa familia: Tom y Mary Ellen Clark tienen nueve hijos, tres biológicos y seis adoptados de China (Annie entre ellos).

De hecho, si uno visita a la familia Clark, se da cuenta de dónde le viene a Annie esa fortaleza de ánimo. De los seis hijos adoptados, cuatro tienen una discapacidad, entre las que están Alyssa de 18 años y Abbey de 21 –ésta última hija biológica– que tienen Síndrome de Down.
«No es que buscásemos adoptar siempre a niños con necesidades especiales, pero así es como surgió todo», dice Mary Ellen. Y mirando a su hija Annie, dice: «es una niña maravillosa. De mayor quiere ser escritora de libros sobre animales». Una meta a la que el padre está seguro que llegará: «tiene tanta determinación que no hay nada que se le resista».

Suceda lo que suceda en el futuro, lo cierto es que hoy Annie se ha llevado a casa el trofeo Nicholas Maxim para niños con discapacidad, además de mil dólares dados por la editorial Zaner–Bloser, patrocinadora del concurso. ¿Está feliz? Es Mary Ellen, la orgullosísima madre, la que responde: «Este premio le ha dado una gran confianza en sí misma. Está orgullosa de ser quien es y como madre estoy absolutamente feliz por eso».
Tengo un hijo con discapacidad psíquica, y puedo deciros que esta notica me ha sobrecogido.
ResponderEliminarTodavía hay gente con mucha valentía y mucho amor al prójimo.
Felicidades y felicidad sin límites para familias capaces de dar estos ejemplos.
Gracias de corazón por el comentario. Rezaré mucho por vosotros. ¡Un abrazo!
Eliminar¡Gran historia de superación!
ResponderEliminarSiempre un gusto compartirlas. Un abrazo fuerte, Manuel.
EliminarEl amor da fuerzas de superación incluso cuando se trata de uno mismo.
ResponderEliminarNo conocía la historia de esta niña. La verdad es que impresiona, ¡en el buen sentido!
Me alegro que te haya gustado. Un abrazo fuerte.
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